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Zapatero (no) tenía razón

En esta campaña (empezada hace dos o tres años: toda una legislatura con el PP en campaña electoral) ha circulado el lugar común de la ineficiencia de ZP y su gobierno para gestionar la crisis, acusándolos del paro, la crisis, la deuda y todos los males que están arruinando la economía española.
Una mentira repetida con convicción acaba convirtiéndose en verdad. Y esto es lo que han hecho los tertulianos y opinadores de derecha: Zapatero el inútil no es capaz de infundir credibilidad a los mercados.
Bueno, ha ganado Rajoy por mayoría absolutísima pero los mercados continúan presionando (Bolsa, prima de riesgo…) indiferentes a la victoria conservadora.

Zapatero se equivocó cuando minimizó el ataque (que ahora ya está a las puertas de Italia, muy cerca de España y amenazando incluso a Alemania) especulador. Los mercados y los grandes bancos llevan adelante su plan de desmantelamiento del estado del bienestar en toda Europa para sustituirlo progresivamente por un sistema económico mucho más permeable a sus intereses.
Seguramente el mismo error en el que se refugian el resto de líderes y políticos europeos (Sarkozy y Merkel no son una excepción por mucho que aparezan en ruedas de prensa dándoselas de gurús con poderes reales) al negar esta marea de recortes y cambios legislativos en materia laboral impuesta por los mercados.

Rajoy seguirá la senda de Zapatero, aunque durante meses nos venderán la moto de que el empobrecimiento nacional y la desprotección social en aumento son consecuencia de la herencia socialista. Con una diferencia: los tijeretazos serán mayores. La derecha no tiene problemas de mala conciencia.
Zapatero tenía razón cuando cambió su discurso para reinventarse como fiel ejecutor de las directrices neoliberales dictadas por el FMI y el BCE. No hay escapatoria dentro del ámbito político, totalmente sometido al poder financiero desde que este ha decidido cobrar con creces los intereses de sus préstamos.

Otra cosa es la indignidad con que los políticos han entregado el poder a los bancos. El último ejemplo: el indulto del gobierno socialista a Alfredo Saénz (8 millones de ingresos anuales), vicepresidente y consejero delegado del Banco Santander, dejando sin efecto la condena a prisión e inhabilitación emitida hace unos meses por el Tribunal Supremo por un delito de denuncias falas cuando presidía Banesto.

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